9 ago. 2009

Holbach en España

El Sistema de la naturaleza debió considerarse lo suficientemente persuasivo por las autoridades eclesiásticas y civiles como para ser perseguido con ahínco desde su publicación, bajo pseudónimo, en 1770. Si -casi un siglo antes de Darwin- la obra alarmó a los deístas, como Voltaire, no es difícil calcular su impacto en la mentalidad eclesiástica, que llegó a incluirla en el Índice de libros interesantes. Esta "Biblia del ateísmo" no pudo ser publicada con el nombre de su verdadero autor, el Barón de Holbach, hasta 1821, una versión que emplearía la primera edición española dos años más tarde. Sin embargo, el pensamiento de Holbach era conocido en España al menos desde 1792, cuando una Historia eclesiástica ya descalificaba al barón como "un necio que se imagina que echando al Amo de la casa dispondrá de ella como le diese en gana, sin pensar que todas las crituras no pueden erspirar sino existiendo en Dios". En 1844 escribían esto sobre La Moral universal- otro libro de Holbach- en La censura:
El nombre de Holbach se pronuncia con veneración entre los ateos y filosofastros, que tienen de muy antiguo la absurda pretensión de regenerar el mundo, moralizar humanamente a los hombres y hacerlos felices en la tierra, pues según ellos para eso y nada más hemos nacido. Verdad es que todos sus ensayos y esfuerzos han sido vanos hasta aquí y lo serán siempre, porque intentan levantar un edificio sólido y durable sobre arena; mas como la impotencia de las tentativas de los antiguos no retrae a los modernos de repetirlas y redoblar su empeño para conseguir el anhelado intento, de aquí la necesidad de descubrir lo absurdo e impío de las doctrinas malamente llamadas filosóficas de los ateístas, naturalistas y materialistas, aunados para destruir si pudieran las nociones del verdadero Dios y de su religión sacrosanta.

(...) Si todos los que hubieran de manejar la Moral universal, fuesen medianamente instruidos, y estuvieran libres de todo género de preocupación; no creemos que aquella obra pudiera hacer daño alguno: tan baladí nos parece por sus doctrinas y argumentos. Pero como las personas indoctas y sobre todo la juventud incauta y aficionada a novedades no saben ni pueden discernir lo malo de lo bueno o indiferente; juzgamos que se les debe prohibir la lectura de aquel tratado, cuyo autor no se propuso, según queda dicho, otro objeto que formar un código moral en consonancia con sus principios materialistas.
Comprensiblemente, Holbach nunca alcanzó una difusión popular y fue conocido en particular por la minoría culta y por una clase sacerdotal fuertemente atada a su oficio. Tal como se desprende del relato de Blanco White en su autobiografía, ser un abierto ateo en Europa, y en particular en España, era aún muy "caro":
Abandonar mi profesión era imposible: la ley del país lo prohíbe e interpreta la renuncia voluntaria a todos los cargos sacerdotales como una prueba de herejía que castiga con la muerte. A menos de dejar el país mi actuación sacerdotal era inevitable.
Al margen de las deficiencias del materialismo mecanicista y legalista de Holbach, propio de la triunfal ciencia de Newton, su legado sigue siendo una referencia de la Ilustración. Quizás sea justamente la superior audacia de Holbach a la hora de proponer una "física del alma" lo que mejor explica que otros filósofos menos naturalistas, como Kant, hayan recibido un trato histórico mucho más amable:
Busca en las leyes constantes que regulan los movimientos de los cuerpos la fuente de los males que llamas físicos. Busca en tu ignorancia, tu credulidad, tus opiniones falsas y tus costumbres, en la ceguera y la perversidad de tus guias y en sus instituciones depravadas la verdadera fuente de los males que llamas morales.
La última edición española del Système corre a cargo de José Manuel Bermudo Ávila y de Laetoli, incluyendo un Discurso preliminar (en el que se encuentra la última cita) que tal vez sea una de las piezas más mordaces y elegantes nunca escritas desde el materialismo científico.

Mientras exista ignorancia, superstición y tiranía en el mundo, el Sistema será un libro merecedor de ser leído.