12 jul. 2009

Steven Pinker defiende el materialismo científico

Publicado en Why evolution is true:
Tengo serios recelos sobre el nombramiento de Francis Collins como director del NIH (*). No es que piense que deba existir un test contra la orientacion religiosa para los administradores públicos de la ciencia, o que ser un devoto cristiano sea una descalificación. Pero en el caso de Collins el problema no es la creencia privada, sino la posición pública. El director del NIH no es simplemente un burócrata que conduce el dinero público hasta los biólogos moleculares (tal como ven su posición muchos científicos). Él o ella es también la cara pública de la ciencia, alguien que manda sobre uno de los mayores púlpitos de la ciencia en el país. El director testifica ante el congreso, establece prioridades, selecciona conferenciantes y ponentes, y en muchos sentidos es un símbolo de la investigación biomédica de los Estados Unidos y el mundo.

Por ejemplo, yo veo la ciencia no solo como una cura para enfermedades y para tener mejores aparatitos, sino como un ideal para pensar sobre los temas más importantes a los que nos enfrentamos como seres humanos, en particular, el ideal de que deberíamos perseguir la verdad a través de la razón y las evidencias, y no a través de la superstición, los dogmas y la revelación personal. Collins afirmó que había aceptado la trinidad y la verdad de que Jesús era el hijo de Dios cuando se encontró con una bella cascada de excursión. Sin embargo, la idea de que la naturaleza contiene mensajes de códigos privados, de un ser sobrenatural a una persona individual, es la antítesis de la mentalidad científica (en realidad, racional). Es una superstición chamanística y primitiva. La revolución científica consistía justamente en alejarse de semejante pensamiento animista.

Esto no es simplemente autobiográfico. Collins, en su libro, fomenta y estimula las creencias anti-científicas de sus colegas evangélicos. Les asegura que tienen razón "al abrazar las verdades de la Biblia" y en "la certeza de que las afirmaciones del materialismo ateo deben ser resistidas permantemente". Por descontado, Collins no es un creacionista de la tierra joven o un partidario del diseño inteligente. Pero sostiene que Dios interactúa con la creación y, en particular, que diseñó el proceso evolutivo para asegurar que evolucionase la inteligencia humana, la moralidad y las creencias religiosas judeocristianas.

Esto es mucho más que la simple expresión de una opinión. Es una forma de promoción pública que suministra un aliento incalculable a las fuerzas que han sido hostiles a la ciencia durante los ocho años pasados. Y no es sólo un miedo teórico, varios apologistas religiosos de derechas (por ejemplo, Dennis Prager, en su debate con Sam Harris) han empleado a Collins como martillo con el que golpear a los secularistas: "He aquí un famoso científico que se toma en serio la Biblia y el Dios intervencionista, ¿quién es usted para contradecirle?" Todo esto va a multiplicarse si Collins se convierte en una cara más prominente de la ciencia.

Del mismo modo, la mente y el cerebro humano constituyen una de las fronteras de la ciencia biomédica. La investigación de vanguardia trata la inteligencia, la moralidad, y la creencia religiosa como productos de la evolución y de la neurociencia. La idea de que existe un diseño divino y teleología detrás de estas funciones, sobre la base de dogmas medievales y de la edad del hierro, es antitética a esta vibrante área de investigación. ¿Cómo decidirá Collins sobre las prioridades de la investigación si piensa realmente que "las afirmaciones del materialismo ateo deben ser resistidas permanentemente"?

De nuevo, es importante que no exista un test contra la orientación religiosa para los administradores de la ciencia. Las creencias privadas de una persona no deberían alejarle de las posiciones públicas. Pero Collins es un promotor de creencias profundamente anticientíficas, y es razonable que la comunidad científica le pregunte cómo afectarán estas creencias a su administración del Instituto y a sus esfuerzos en favor de la empresa científica en el Congreso y en público. Como mínimo, debería distanciarse de la Fundación BioLogos y cualquier otro grupo de este estilo.

- Steven Pinker
(*) Siglas del Instituto Nacional de Salud de los EE.UU.