20 jul. 2009

¡Dejar de creer en la creencia!

Daniel Dennett, Dios y el patrón oro:
Como explico en el capítulo de ese título de Rompiendo el hechizo, la "creencia en la creencia" es un fenómeno común no restringido a las religiones. Los economistas reconocen que la buena moneda depende de que la gente crea que la moneda es buena, y los científicos reconocen que la objetividad actual de los estudios científicos sobre el calientamiento global es políticamente impotente a menos que la gente crea en esa objetividad. En consecuencia, economistas y científicos (entre otros) dan pasos para fomentar y proteger tales creencias que consideran benignas. Esto es actuar de acuerdo con la "creencia en la creencia".

La religión ofrece un caso extremo de esto. Hoy en día una de las más insistentes fuerzas agrupadas contra nosotros los ateos públicos es el grupo de los "Soy ateo, pero"...que deploran públicamente nuestra "hostilidad" o nuestra "rudeza" (que en realidad es puro candor), mientras que en privado admiten que tenemos tenemos razón. Ellos mismos no creen en Dios, pero ciertamente si creen en la creencia en Dios. No siempre es sencillo decir quién cree simplemente en la creencia, dado que los actos motivados por creer en la creencia (pero no realmente creer en Dios) son, con la excepción de esas confesiones sotto voce- prácticamente indistinguibles de los actos por los creyentes genuinos: los que rezan, cantan himnos, dan diezmos, proclaman su propia lealtad, son voluntarios para proyectos de la iglesia, etcétera. Algunas veces me pregunto siquiera si el 10 % de las personas que proclaman su creencia en Dios realmente creen en Dios. No me impresionan particularmente los más ruidosos, pues el hecho mismo de su activismo demuestra el temor a la mínima erosión de la religión. Si estuvieran más seguros y confiados en sus convicciones religiosas, probablemente no perderían tiempo intentando desacreditar a unos pocos ateos. Por ejemplo, dado que confían en que tuvieron lugar los aterrizajes en la luna, no se molestan trabajando en desacreditar a los escépticos de los alunizajes que acechan en internet, incluso aunque estas personas sí que suponen algun tipo de desafío a la confianza pública en la veracidad de los medios y del gobierno.

Confío en que estén equivocados los que creen en la creencia. Esto es, ya no necesitamos preservar el mito de Dios para preservar una sociedad justa y estable del mismo modo que no necesitamos aferrarnos al Patrón Oro para mantener nuestra buena moneda. Fué una buena muleta, pero la hemos superado. Dinamarca, de acuerdo con un estudio reciente, es la nación del mundo más sana, saludable, feliz y libre de crímenes, y en buena medida los daneses ignoran el tema de Dios. Ciertamente deberíamos esperar que están equivocados aquellos que creen en la creencia, puesto que la misma creencia está disminuyendo rápidamente.

Un estudio nacional sobre evangélicos en los Estados Unidos predijo que sólo el 4% de sus hijos crecerían hasta convertirse en creyentes bíblicos adultos. Los bautistas del sur se están bautizando hoy tanto como en 1950, cuando la población era la mitad de la actual. ¿Cuándo llegarán a tirar la toalla los que creen en la creencia y dejarán de intentar que sus hijos y sus vecinos se aferren a lo que ellos mismos no necesitan? ¿Por qué no ahora?

- Publicado en The Guardian.