30 jun. 2009

Religiosidad y estado del bienestar

Según la hipótesis conservadora standard sobre el origen de la religión, somos religiosos por naturaleza. La escolástica cristiana incluso reconocía a la teología natural como un "preámbulo de la fe" (cristiano-católica) que permitía al ser humano conocer la existencia de Dios mediante su razón natural, y se consideraba comúnmente que sólo una cuidadosa ingeniería social atea sería capaz de erradicar este "instinto" místico.

Sin embargo, el cuadro que surgía de un trabajo de Gill y Lundsgaarde (2004) (*) ya era bastante diferente. Estos autores mostraban una inquietante relación positiva entre factores mundanos y espirituales, sugiriendo la hipótesis central de que "el nivel de participación religiosa debería variar de acuerdo con el nivel per capita de bienestar social proporcionado por el estado". En resumidas cuentas: a mayor "bienestar" -a mayor proporción del PIB gastado en servicios públicos por los estados- menor necesidad de religión. A mayor renta per cápita, urbanización, regulación gubernamental de la religión, educación y pluralismo ideológico, menor religiosidad: No es la ingeniería atea, sino el bienestar.

La hipótesis parece bastante plausible para la mayor parte del mundo, aunque las evidencias son más ambiguas para los EE.UU.:

Relación entre el grado de religiosidad y gasto público en bienestar

Este programa de investigación (que explorará un próximo artículo en Journal of Religion & Society) plantea la cuestión de hasta qué punto la religión depende del stress y la depauperación social, más que de una impasible "naturaleza humana", como ya intuyera Marx. De hecho, es fácil reconocer que los métodos de la caridad cristiana para erradicar -o incluso aliviar- la pobreza han sido completamente ineficaces, como ilustra la historia de los estados pontificios, y que la llamada "doctrina social" de la Iglesia, a raíz de la Rerum novarum (1891), fué de hecho una reacción católica tardía a la doble revolución liberal del siglo XIX.

(*) Gill, Anthony & Erik Lundsgaarde. 2004. State Welfare Spending and Religiosity: A Cross-National Analysis. Rationality and Society 16 (4): 399-436.

ACT. Aprovecho para enlazar este comentario de Citoyen en La ley de la gravedad: las sociedades con menos estado no son necesariamente más abiertas o ilustradas.