16 feb. 2009

Vargas Llosa invita a la derecha darwiniana

Vargas Llosa (Álvaro) piensa que los conservadores deben dar una oportunidad a Darwin aprovechando el bicentenario (Vía):
El naturalista inglés dió validez científica a la revolucionaria idea de que el orden puede ser espontáneo, ni diseñado ni debido a una autoridad todo-poderosa.
Una objeción obvia es que Darwin trató principalmente del órden espontáneo en la naturaleza, no tanto en la civilización humana, aunque pudiera hacer algun apunte en este campo, y aunque tomara prestados muchos términos del lenguaje de la economía política. Por otra parte, ¿por qué siempre se toma como una evidencia que el orden espontaneo es una idea "conservadora"? Al menos en España, donde la derecha política siempre ha sido antiliberal y siempre ha preferido asociarse con el autoritarismo, semejante sugerencia resulta por lo menos bastante extraña.

En definitivas cuentas, la sugerencia de Vargas Llosa puede ser interesante, pero sólo tiene sentido en aquellos países donde los conservadores no son realmente "derecha politica" en sentido estricto, por haberse desvinculado completamente del Antiguo Régimen.

Otro problema adicional es que los órdenes espontáneos darwinianos no son tan espontáneos en la economía humana. Como apuntaba Michael Shermer en su entrevista a Cultura 3.0:
Un mercado libre sólo puede funcionar dentro de un sistema, en una sociedad basada en un estado de derecho y en el refuerzo continuo de esas leyes, de la Constitución, del sistema jurídico…Un sistema bancario funcional requiere un sistema monetario funcional, y esto requiere un gobierno funcional. Así que, es cierto, es preciso que existan controles “de arriba abajo”, mientras que la naturaleza no tiene nada parecido.
El mismo David Sloan Wilson sugería algo muy similar al abogar por un "intervencionismo inteligente".

El tercer inconveniente con la invitación de Vargas Llosa vuelve a ser la persistente presentación del inglés como un "creyente victoriano". Pero este es un cliché sin fundamento. Darwin no era un "creyente" más, para ser franco era mucho más un agnóstico amable envuelto por el librepensamiento, el progresismo, el secularismo e incluso la historia "whig" (Peter Bowler tiene un ensayo sobre la geología "whig"). De hecho -como se viene comentando estos días- si por algo destacaba este "pensamiento secular" era precisamente por poner en entredicho muchas de las creencias victorianas, en particular las más "verticales". Desde el punto de vista de la religión tradicional, hay pocas ideas más peligrosas que la idea de la religión como un "fenómeno natural", al lado de la evolución del ojo, el sistema nervioso de los vertebrados, o el flagelo bacteriano.