15 feb. 2009

El bicentenario de Lincoln (1809-2009)

Este es un año de grandes celebraciones. El pasado 12 de febrero también se cumplieron 200 años desde el nacimiento de Abraham Lincoln. Como ha resaltado Larry Arnhart, existe una asombrosa sincronicidad entre Darwin y Lincoln que afecta también a su modo de pensar. Ambos creían en un mundo gobernado por causas naturales, aceptaban la idea de evolución, fueron acusados de negar la doctrina bíblica de la creación y de apelar a un sentido moral independiente de la Biblia, y por supuesto ambos aborrecían la esclavitud.

La razón profunda de esta sincronicidad es que los dos formaban parte del emergente pensamiento secular y progresista del siglo XIX (aunque hay que precisar que el "progresismo" de la época es muy diferente al actual...principalmente porque entonces la idea de progreso estaba vinculada a la ciencia y a la lucha contra el antiguo régimen). Adam Gopnik considera que esta civilización liberal se fundamentaba en "la ciencia y la democracia, una idea de conocimiento objetivo que se alcanzaba mediante el escepticismo y la libertad disponible para todos". El cambio crucial del que participaron Darwin y Lincoln consistiría en cambiar el eje de las relaciones humanas desde un punto de vista dominantemente vertical, donde los seres humanos miraban "desde abajo" el reino divino, a una perspectiva horizontal que era justamente la favorecida por la "revolución científica" que establecía primero la unidad de las leyes cósmicas, y más tarde la unidad de la vida (este es precisamente uno de los puntos que remarcó Francisco J. Ayala en su clase magistral de Bilbao).

Esta horizontalidad podría, o no, prescindir de la religión, pero en cualquier caso es un peligroso ácido contra el mundo de las convicciones verticales. No extraña, pues, que desde entonces los más reaccionarios arremetan contra el evolucionismo en la biología, y que últimamente resuciten libelos contra Lincoln que apenas pueden disimular la nostalgia del régimen vertical y antidemocrático.