14 ene. 2009

Probablemente la ultraderecha existe

La principal virtud de la campaña de los autobuses ateos está consistiendo en sacar a la luz algunos de los aspectos más chocarreros e intransigentes de la derecha religiosa en España. Si alguien busca referentes, aquí encontrará pistas.

Primero fueron los de una congregación protestante y más tarde los de Hazte Oír, con su defensa apasionada de la "libertad religiosa" (la de los animistas y practicantes del kandomblé también, suponemos). Ahora se suma un partido conocido por su "transversalidad": Alternativa Española, que lanza una campaña paralela titulada Dios existe. Confía en él. Con plena conciencia talibán y ateófoba, los alternativos denuncian ahora la campaña atea como una "ofensa a la fe" y pretenden movilizar a quienes están hartos "de que los medios públicos apoyen las campañas laicistas".

Más de dos mentiras en una sola frase. En primer lugar, porque la campaña del autobus ateo no ha sido apoyada por los medios públicos, sino sufragada por contribuciones voluntarias de asociaciones ciudadanas. En segundo lugar, porque no es lo mismo ateísmo que laicismo. Conviene recordar la clara distinción que hace tiempo establecía Timothy Garton Ash (Creyentes y no creyentes, en El País, 2-12-2007):
No obstante, lo que sí debemos dejar más claro es la diferencia entre el laicismo y el ateísmo. En mi opinión, el laicismo debería consistir en una discusión sobre las normas para una vida social y pública común; el ateísmo es un debate sobre la verdad científica, la liberación individual y la esencia de una buena vida.
La campaña de los autobuses es atea, ciertamente o si se prefiere, secularista, o quizás humanista secular. El laicismo, pese a la intensa propaganda en contra, sigue siendo otra cosa: es un término que se refiere a la discusión política y ciudadana sobre el papel público de las religiones, al método para separar el estado de las iglesias con el objetivo de "lograr que individuos de distintas religiones, etnias y valores vivan juntos como ciudadanos de pleno derecho en unas sociedades libres".