9 dic. 2008

Integrar o reducir

Michele Di Francesco, Matteo Motterlini y Matteo Colombo son autores de un interesantísimo artículo [1] publicado por Functional Neurology en 2007. En él se defiende una perspectiva "integracionista" de las distintas disciplinas que actualmente trabajan intentando descifrar una ciencia de la toma humana de decisiones.

Según estos investigadores italianos "Mantener que el mundo es un lugar unitario no es lo mismo que afirmar que es un lugar monolítico, o una pirámide, o cualquier otra cosa que sugiera que existe un conjunto pequeño de principios básicos cuya implementación puede explicar todos los diferentes rasgos e través de los cuales la realidad, en toda su complejidad, es estructurada".

El "pluralismo explicativo" que proponen, como alternativa al reduccionismo fisicalista, debería integrar la economía y la psicología cognitiva, las neurociencias y los nuevos métodos experimentales en un marco interpretativo lo suficientemente amplio para favorecer la coevolución de las teorías. Los autores emplean dos casos prácticos para ilustrar la idea, procedentes de la neuroeconomía y de la neuroética. El primero se refiere a la distinción entre condiciones de "riesgo" y "ambiguedad" que han alcanzado los neuroeconomistas, aparentemente en contradicción con las predicciones del modelo neoclásico. El segundo se refiere a la búsqueda de correlatos neurales para el juicio moral y concretamente a investigaciones sobre pacientes con daños en la corteza prefrontal (los pacientes con estas lesiones aparentemente producen más jucios utilitaristas que el resto). Ambos casos mostrarían que las teorías de alto nivel y algunos términos "clásicos" para hablar de economía o de moral no son realmente eliminados por las explicaciones neurobiológicas.

La sugerencia de estos neurocientíficos italianos es interesante, pero también habría que advertir contra la magia de las palabras. "Reducir" tiene un tono imperialista y agresivo, mientras que "integrar" evoca psicológicamente un ambiente más armonioso. Y una preferencia psicológica humana no es ninguna garantía para explicar cómo funcionan realmente las cosas: El hombre no es la medida de todas las cosas.

[1] In search of the neurobiological basis of decision making: explanation, reduction and emergence. Functional Neurology 2007; 22(4); 197-204