6 nov. 2008

¿Tenemos una mente cartesiana?

El supuesto de que algún tipo de animismo constituye la creencia más ancestral y quizás el fundamento de todas las creencias religiosas [*] es común en las ciencias religiosas desde Cultura primitiva (1871) hasta Descartes' Baby (2004) de Paul Bloom. La "mente cartesiana", sin embargo, parece cuestionada por el hecho de que abundantes representaciones culturales sobre la vida después de la muerte no tratan sobre espíritus separados, sino sobre seres explícitamente dotados de cuerpo. Ésta es la tesis que defiende un artículo reciente en la Revista de Cognición y Cultura.

Lo más interesante es que incluso las religiones más "avanzadas" del libro reflejarían esta fatal ambivalencia entre el alma y el cuerpo. En particular, la doctrina cristiana de la reencarnación intenta equilibrar la idea de la inmortalidad del alma -más oriental y griega que judía- con el dogma de la resurrección corporal. Según Tomás de Aquino, por ejemplo, los seres humanos al resucitar "tendrán cuerpos palbables, con carne y huesos" (Suma contra los gentiles, LXXXIV). Si bien el aquinatense intenta salvar la dificultad "animista" afirmando que los cuerpos gloriosos se diferenciarán finalmente de los cuerpos terrenales por encontrarse los primeros "sujetos al espíritu".


Foto: Representación china de la vida después de la muerte (en el artículo de Mitch Hodge).

[*] En el ámbito español esta tesis ha sido defendida especialmente por Gonzalo Puente Ojea.