29 oct. 2008

Tipos, no esencias

Definiciones. Axiomas. Teoremas. Escolios. Así se supone que funciona la ciencia, pero no siempre es tan sencillo. Un destacado ejemplo es el concepto biológico de "especie".
La idea de que las especies eran universalmente consideradas fijas antes de Darwin es simplemente incorrecta. Muchos pensadores creacionistas del periodo clásico durante el siglo 19 pensaron que las especies podían cambiar. De hecho, fué imposible sugerir el tema de la evolución antes de la afirmación de que las especies eran fijas, y tan pronto como se sugirió, así también lo hizo la evolución. Ha existido una larga vaguedad sobre los "tipos" vivos que se remonta a la época clásica y que es debido a la buena observación. Más aún, nada en las tradiciones bíblicas o teológicas requiere que las especies sean fijas, sólo que existen tipos, que no negaron ni los evolucionistas ni los creacionistas tradicionales.
Para el último caso suele citarse a Agustín de Hipona, cuyas "razones seminales" han sido también vagamente asociadas al pensamiento evolucionista. En todo caso, el derribo del esencialismo, tal como fué visto por Mayr, marca quizás la frontera de la "revolución darwiniana" y acaso sea una idea más "peligrosa" y ácida que la misma evolución. También está en la base de la crítica que hacen Peter Singer y otros al "especieísmo" , y que yo mismo me he visto forzado a reconocer -no hace demasiado- como básicamente correcta.