20 oct. 2008

El problema con la apostasía

Pese a que uno de los primeros registros de la palabra ἀπoστασία radica en la Historia de la guerra del Peloponeso, de Tucídides, donde tiene el sentido de una sedición militar, con el tiempo el significado de "apostasía" adquiere un tono fundamentelmente religioso (a veces también político). De acuerdo con Wikipedia apostasía es hoy "la negación, renuncia o abjuración a la fe en una religión, así como la salida o abandono irregular de una orden religiosa o sacerdotal." El DRAE la define como "la acción y efecto de apostatar", que consiste en "negar la fe de Jesucristo recibida en el bautismo".

La demanda social de "apostasías" está aumentando recientemente, no sólo entre musulmanes británicos, sino también entre católicos españoles. Lo que parece más sorprendente es que se haya asumido sin protestas el término mismo de "apostasía", incluso entre activistas seculares. No suele destacarse que la interpretación de la petición de borrado del registro de bautizados como un caso de apostasía corre a cargo esencialmente de la Iglesia, su derecho canónico y su constitución dogmática, de modo similar a cómo sucede con la interpretación de otros "fenómenos religiosos". Pongamos por caso, la eucaristía:
El pan y el vino antes de la consagración son, en cuanto a lo observado, idénticos al pan y el vino después de la consagración. No puede apreciarse cambio observable entre ellos. Por eso no puede decirse que el milagro de la transubstanciación (la conversión del pan y el vino consagrados en la carne y la sangre de Cristo) sea un fenómeno, sino una teoría, como puede ser la "teoría de la transubstanciación" de Santo Tomás.
Del mismo modo, la clasificación del borrado como un caso de "apostasía" es también una teoría religiosa, que hace bien en recoger el derecho canónico, pero no está tan claro que sea una descripción adecuada para el derecho civil (en un estado aconfesional), o para quienes quienes se consideren racionalistas o materialistas.

En España "borrarse" de la iglesia católica es más complicado que dar de baja la línea ADSL. Para contratar una línea de éste estilo basta una llamada telefónica, pero para cancelarla es preciso un burofax. Pues bien, la iglesia primero bautiza sin preguntar, pero para cancelar el bautismo se precisa "apostatar" siguiendo una compleja y a menudo oculta trama burocrática.