6 sept. 2008

El creacionismo y la teoría de la conspiración

Interesante reflexión de Oliver Kamm:
El diseño inteligente no es sólo un dogma religioso, sino también una teoría de la conspiración. Mantiene que una verdad más elevada es sistemáticamente ocultada por el establishment científico. Uno de los más prominentes abogados del DI, Jonathan Wells -miembro de la Iglesia Unificada del Reverendo Sun Myung Moon- mantiene que la biología evolucionista es un ejercicio de impostura: "En la última década se han puesto en evidencia conocidos fraudes científicos que servían de evidencia a la evolución, como los falsos dibujos de embrión de Haeckel y el mito de la polilla Biston Petularia" (las manipulaciones de hecho corren a cargo de Wells y otros supuestos "iconos de la evolución", tal y como ha documentado El centro nacional para la educación científica).
El artículo ataca las opiniones de la candidata Palin sobre el creacionismo favorables a "enseñar la controversia", y sugiere que una creyente en teorías conspirativas difícilmente podría desenvolverse con actitud recta y realista en las políticas públicas.

Larry Arnhart es uno de los pocos darwinistas que defiende la enseñanza de la "controversia". En una de sus últimas entradas apunta que:
Si los estudiantes plantean cuestiones sobre la crítica a la evolución darwiniana procedentes de los defensores del diseño inteligente o de los creacionistas, ¿Por qué no debería permitirse que estudien el debate y decidan por sí mismos? Mi propuesta es que los estudiantes realmente deberían leer al mismo Darwin y ver que reconoció la "teoría de la creación" como una alternativa a su teoría. Si los estudiantes leyeran a Darwin junto a las afirmaciones de la ciencia evolucionista contemporánea, y las críticas de los creacionistas y partidarios del DI, los estudiantes podrían ver el peso de la evidencia y los argumentos a favor de la ciencia darwiniana.
Arnhart concede demasiado. No existe realmente un "debate" científico entre los partidarios del Diseño Inteligente y de la biología evolucionista, por lo que no hay realmente ninguna "controversia" que enseñar, a no ser que nos decidamos a iniciar una verdadera "carrera armamentística de controversias": ¿por qué no enseñar la controversia de la alquimia y la química? ¿o seminarios sobre los platillos estrellados en Rosswell? En todo caso, lo que existe aquí es un debate filosófico o teológico sobre cómo interpretar la ciencia de la evolución. Pero este tema corresponde a las clases de filosofía, o a las capillas, no a las aulas de biología.

Por muy abrumadoras que consideremos las evidencias científicas favorables a la evolución, ni siquiera es muy probable que los alumnos prefieran la evidencia a la fantasía. De hecho, es probable que la mayoría se incline por la fantasía, siguiendo el instinto del "pensamiento mágico", o simplemente dejándose llevar por la influencia de las autoridades religiosas o paternas cuando el sentido responsable de los educadores está eclipsado. La educación, por definición, es una responsabilidad de los padres y las autoridades educativas, y son las instituciones -no los mismos estudiantes- quienes deben responsabilizarse por enseñar debates y ciencias auténticas, no pseudociencias y controversias fabricadas.

Enseñar creacionismo en las escuelas no es una victoria de la "libertad de expresión", es un fracaso de la responsabilidad colectiva para proporcionar una educación universal y basada en evidencias.