28 ago. 2008

La biopolítica según Larry Arnhart (Act.)

Larry Arnhart ha publicado en la Asociación Americana de Ciencia Política un extenso (80 páginas) e interesantísimo trabajo defendiendo la orientación biopolítica: Biopolitical science: Darwin, Lincoln and the deep history of politics. Dado que la perspectiva evolucionista sobre las humanidades está prácticamente ausente en la ciencia política preferida por el continente académico europeo, ésta modesta reseña puede considerarse una especie de primicia para hispanos. No hace falta precisar que la propuesta del profesor Arnhart, tan emocionante para los partidarios de la unificación, carecerá de relevancia para quien ya haya decidido que la teoría de la evolución, y en general todo enfoque naturalista (es más o menos irrelevante que se le llame "sociobiología", "psicología evolucionista", "neurofilosofía"...) resulta inadecuado para entender las humanidades.

El propósito expreso aparece enunciado al principio:
La ciencia política podría convertirse en una verdadera ciencia convirtiéndose en una ciencia biopolítica de los animales políticos. Esta ciencia sería tanto aristotélica como darwiniana. Sería aristotélica al completar la concepción original de Aristóteles sobre la ciencia política en tanto estudio biológico de la vida política de los seres humanos y otros animales políticos. Sería darwiniana al emplear la teoría de la evolución de Charles Darwin, así como los avances en la biología darwiniana, para explicar el comportamiento político en tanto moldeado por la evolución genética, la evolución cultural, y el juicio individual.
Arnhart propone una metodología pluralista; la historia política evolucionista debe envolver la historia natural, la historia cultural y la historia individual. Éste esquema serviría para intentar explicar la historia de la Proclamación de la Emancipación, incluyendo en este caso la historia de la cooperación natural de la especie humana, la historia cultural de la esclavitud en Norteamérica, y la historia individual de Lincoln.

La biopolítica darwiniana en seis puntos:

1. Reconocimiento de motivos morales genuinos que van más allá del auto-interés. La historia moral de la especie muestra una inclinación hacia la reciprocidad, la justicia y el bienestar de las comunidades. El Homo politicus debe combinarse con el Homo economicus y el Homo moralis.

2. La ciencia política necesita reconocer la importancia del juicio político como parte de una sabiduría práctica que no se reduce al razonamiento teórico abstracto. La biopolítica rescata la tradición de Aristóteles sobre la prudencia y la política como arte.

3. Frente al énfasis clásico en la "decisión racional", la biopolítica concedería un papel más importante a las emociones, buscando los mecanismos o causas próximos del razonamiento emotivo que están en la base de los juicios prácticos entre los animales políticos.

4. Arnhart sugiere también que la ciencia política ha subestimado el papel de la religión como producto de la evolución genética y cultural dirigido por la selección de grupo.

5. La biopolítica darwiniana reivindica el análisis de la ambición política en cuanto cualidad dominante entre animales jerárquicos organizados en grupos.

6. Por último, la biopolítica darwiniana defiende la reunión epistemológica (que otros prefieren llamar "consiliencia") de la ciencia política con el resto de la ciencia natural.