14 abr. 2008

La unidad de las ciencias, según Ernst Mayr

La unidad de las ciencias es una de las apelaciones preferidas por los que profesamos un enfoque que venimos en llamar "naturalista". Se defiende la unidad básica del conocimiento por encima de las separaciones administrativas y las conveniencias académicas que mantienen unas ciencias aisladas de otras y, en particular, a las humanidades. En esta búsqueda de unidad conceptual consistiría precisamente la llamada "revolución científica", desde que Galileo y Newton "echaron abajo la entonces rígida (y ahora olvidada) división entre los dominios, terrestre y celeste, antiguamente considerados metafísicamente separados". Del mismo modo, Lyell rompió la distinción entre un presente estático y un pasado formativo, Wohler mostró que los organismos vivos no estaban compuestos por fuerzas especiales, y Maxwell ayudó a unificar la electricidad y el magnetismo. En especial, Darwin emprendió un nuevo camino para las ciencias de la vida, al mostrar que los seres vivos tenían antecesores comunes y no eran el resultado de "creaciones especiales". Desde mediados de los años ochenta, un grupo de neurocientíficos y filósofos aboga por la unificación de psicología y neurobiología dentro de una disciplina que ya ha tomado forma como neurofilosofía.

La ciencia, en definitiva, parece en esencia una empresa de unificación. Tal como fué definida por Francisco J. Ayala, la ciencia es una actividad intelectual que sistematiza, explica y predice, y en este sentido general no hay diferencias significativas entre las distintas disciplinas. Pero esta unidad presupuesta no es indiferenciada. Como recordaba el gran darwinista Ernst Mayr [The growth of biological thought, 1982], siguiendo también a Ayala, una de las mayores preocupaciones de los biólogos consistió en asegurar la autonomía de su disciplina con respecto a las ciencias físicas, que bien entrado el siglo XX aún detentaban el canon de la cientificidad.

Según Mayr, cada ciencia demanda su propio "método". Por ejemplo, la matematización y la experimentación es más crucial en física, pero es más intratable para la biología, que tiene una vocación más taxonomista y observacional. Otra diferencia radica en que la biología se preocupa más por encontrar conceptos más ajustados a los fenómenos en lugar de por formular leyes universales. Así pues, las diferencias entre las ciencias afectan sobre todo a las estrategias metodológicas, pero no apoyan ningún tipo de visión dualista:
Una teoría de este tipo empieza asegurando que no existe nada en los procesos, funciones y actividades de los organismos vivos que se encuentre en conflicto o fuera de cualquiera de las leyes físicas y químicas. Todos los biólogos son convencidos "materialistas" en el sentido de que no reconocen fuerzas sobrenaturales o inmateriales, sino sólo las físico-químicas. Pero no aceptan la ingenua explicación mecanicista del siglo XVII y están en desacuerdo con la afirmación de que los animales no son "nada" más que máquinas (...) El aparato explicativo de las ciencias físicas no es suficiente para explicar los sistemas vivos complejos y, en particular, la interrelación entre los programas genéticos y el mundo físico.
Las ciencias biológicas son, así pues, ciencias históricas que demandan un tratamiento peculiar, aunque no independiente al resto de las ciencias -en particular aquellas que han alcanzado mayores grados de formalización matemática. Lo que se solicita no es tanto un marco reduccionista ingenuo, cuanto que un enfoque coevolutivo, interdependiente. Pero un problema surge cuando se reconoce la posibilidad de que las mismas ciencias físicas sean también, al fín y al cabo, ciencias históricas. ¿Cómo afectan los resultados de las ciencias de la evolución al estudio de la cosmología, por ejemplo? A decir verdad, no tengo ni idea.