1 abr. 2008

El atraso de las ciencias sociales

Tyler Cowen se pregunta por qué las ciencias sociales están tan atrasadas, al menos en comparación con las ciencias naturales, y en contraste con las esperanzas positivistas de alcanzar una "física social" ya en el siglo XIX. Hayek o Mises (y Marx, aunque por otro camino), por ejemplo, compartían la asunción standard, según la cual las humanidades (y en consecuencia también la economía) son incomparablemente más "complejas" que las ciencias naturales, razón por la que no debía perseguirse tampoco la naturalización de las humanidades. La economía científica descansaba sobre la metodología individualista, es decir, sobre la subjetividad de las expectativas y de la elección racional. Sin embargo, es dudoso que estas asunciones puedan quedar intactas desde la neuroeconomía, que favorece un estudio coevolutivo de la economía y la neurobiología, y no puede conformarse con una concepción meramente intuitiva de la experiencia humana.

En todo caso, parece evidente que la razón del atraso de las humanidades no es separable de la ideología que pretende ponerlas a salvo del resto de las ciencias. No es que falten controversias en las ciencias naturales, como se puede ver en el debate sobre la selección de grupo, sino que, a diferencia de las disputas de escuela típicas de la ciencia social, no existe (en las ciencias "naturales") ninguna ideología a priori destinada a blindar las teorías y aislarlas de la verificación experimental.

Otro argumento importante lo elabora Arnold Kling: la ciencia económica no ha evolucionado lo suficiente porque se trata de una ciencia muy joven, descubierta en los tiempos de Adam Smith (y quizás intuída en los tiempos de la escuela de Salamanca). Lo "natural" del hombre no ha sido el intercambio y el comercio con extraños, sino más bien el expolio del enemigo y el reparto comunitario. De ahí, a mi entender, el significado capital de la política imperialista en el desarrollo de la economía de mercado. Esto explicaría, al menos en parte, algunos importantes desajustes cognitivos que los neuroeconomistas comienzan a descubrir, así como el atractivo que muchas ideologías retrógradas, contrarias al comercio y la política, aún detentan en la mente del ser humano.

Lectura

Caldwell, B. Gordon Tullock's The organization of inquiry. A critital appraisal
Shermer, M. The mind of the market