8 mar. 2008

Terror y visión trágica

La "sociedad humana" como tal no existe. Lo que han existido han sido distintos grupos humanos, con frecuencia enfrentados en conflictos letales. Las bandas de cazadores y recolectores rara vez pasaban de un centenar de individuos, y aunque hoy los estados políticos son considerablemente más grandes, están a su vez rodeados por otros estados, y partidos a su vez por muchos intereses y legitimidades en pugna. El mismo sentimiento moral arraiga en esta pasión humana por los grupos, desde las lealtades familiares, a las políticas, pasando por las religiosas. Así pues, Sangre, Tierra y Espíritu no son sólo los depósitos del altruísmo humano, sino también los justificantes más poderosos de la agresión y el crimen.

El diseño político sobre resolución de conflictos no debería descansar en la infinita fuerza del voluntarismo sino en la ciencia disponible. Y resulta que ésta no favorece ninguno de lo utópicos diseños preferidos por nuestros políticos. Ya hablamos otras veces de la trágica economía de lo sagrado, descubierta también por Marcel Mauss, y los problemas que plantea el Agente Irracional en un mundo dividido que no curará la fe en el diálogo o en la victoria. El modelo propuesto por Scott Atran predice justamente esto: que cuando se negocia con agentes devotos e irracionales, las ofertas materiales no sólo no resolverán el conflicto, sino que probablemente lo agudizarán.

En recuerdo de Isaías Carrasco, asesinado ayer por ETA.