17 nov. 2007

Emergentismo y trascendentalismo

Con la intención de ir aclarando conceptos, y a petición de un colega. Lo que llamamos "trascendentalismo" (aunque quizás sería más prudente insertar una "n", transcentalismo, para separarlo del significado histórico, kantiano o feijooano, de "trascendental") se distingue nítidamente del emergentismo. El primero establece una ruptura radical de nivel entre las distintas franjas en las que cabe clasificar la realidad: de las moléculas, a las células, a los superorganismos sociales o culturales. Así, para un trascendentalista cultural la "cultura" constituiría una tipo de entidad no sólo autónoma sino también independiente de los niveles anteriores. De ahí el lema Omnis cultura ex cultura (la cultura sólo puede "explicarse" desde la cultura). Probablemente los trascendentalistas culturales, una postura convencional en las facultades de antropología, adoptarán una versión suave, pues es difícil negar que los organismos humanos están últimamente compuestos de moléculas, células y órganos; sin embargo, también cuestionarán la pertinencia de toda "síntesis predictiva" que parta del flujo de información significativa entre disciplinas, negando que la vida cultural sea en último análisis un "fenómeno natural". Desde un punto de vista naturalista, en cambio, las relaciones entre "cultura" y "naturaleza" nunca quedan agotadas, abolidas o superadas, ni tan siquiera en los niveles "superiores" de la conciencia, el arte, o la religión humanas.

Por cierto, que la figura histórica trascendentalista más lograda no es otra que la dialéctica de Hegel, para quien la naturaleza es sólo un momento enajenante en la procesión hacia la libertad del Espíritu entendido como concepto, como pensamiento.

A diferencia del trascendentalismo, el "emergentismo" no establece que los nuevos niveles sean "independientes" aunque puedan considerarse relativamente autónomos. El emergentismo no es reduccionista; se reconoce que la "cultura" posee una legalidad propia que es indiscernible desde el nivel de las moléculas o las células, razón por la que es imposible progresar desde las explicaciones "biológicas" a las culturales, sociales o políticas. Además, estos niveles "emergentes" no se refieren sólo a las partes altas de la vida espiritual, sino también a las consideradas más "bajas", de acuerdo con la pluralidad de las ciencias (y sin perjuicio de que puedan formularse ulteriores "síntesis predictivas"): los biólogos no pueden predecir, partiendo únicamente desde la física y la química, cómo será la estructura exacta de las moléculas de feromonas o la identidad de las glándulas que las fabrican, pongamos por caso. Tampoco pueden predecir una célula a partir de sus orgánulos, o una totalidad viviente a partir de sus "genes".

El naturalismo puede ser un materialismo emergentista, en este sentido, pero no puede ser trascendentalista. Sin embargo, no todo materialismo es emergentista. De hecho, deberíamos considerar el materialismo histórico un caso de "trascendentalismo histórico" basado en la lucha de clases y en la noción de emancipación del proletariado, al fín y al cabo una secularización del Espíritu hegeliano.