27 oct. 2007

Hecho diferencial

Reconozco que soy un científico, y deseaba con todas mis fuerzas obtener medidas precisas de sus formas; pero hacerlo tenía una dificultad. No sabía una palabra de hotentote (el término holandés para nama), y por lo tanto, nunca hubiera podido explicar a la dama cuál podría ser el propósito de mi regla de un pie de longitud y realmente no me atrevía a pedir a mi estimable anfitrión misionero que me sirviera de intérprete. De modo que me encontraba en un dilema mientras miraba fijamente sus formas, ese regalo de abundante naturaleza a esta raza favorecida del que nadie que haga mantuas, con sus miriñaques y su relleno, puede hacer otra cosa que no sea una humilde imitación. El objeto de mi admiración se hallaba de pie bajo un árbol y daba vueltas en todas direcciones como hacen habitualmente las mujeres que desean que las admiren. De repente, mis ojos recayeron en mi sextante: se me ocurrió una idea luminosa y realicé una serie de observaciones de su figura, de arriba abajo, de través, en diagonal, etcétera, y las registré cuidadosamente en el boceto por miedo a cometer algún error; hecho esto, fui lo bastante audaz como para sacar mi cinta métrica y medir la distancia desde donde yo estaba al lugar donde se encontraba ella, y habiendo así obtenido tanto la base como los ángulos, calculé los resultados por trigonometría y logaritmos.

- Francis Galton (1850-52). Citado por James D. Watson en
ADN. El secreto de la vida