4 nov. 2007

El "alegato" de Michael Martin

Pese a la última proliferación de títulos en torno al viejo y nuevo ateísmo, hasta hoy la mayor parte de los estudios sistemáticos sobre el cristianismo proceden todavía de la teología, y en consecuencia, están enfocados desde una explicable perspectiva apologética. Aunque en España disponemos de los clásicos ensayos de Puente Ojea y Gustavo Bueno, es justo reconocer que los enfoques ateos, "laicistas" y materialistas no siempre se sustentan en una base filosófica muy sólida, y de hecho a menudo no pueden competir con el grado de sutileza y sofisticación que ha cultivado tradicionalmente la teología cristiana. Este sería el caso de los dos títulos "anticristianos" más conocidos de la literatura moderna occidental: El Anticristo, de Nietzsche, y Por qué no soy cristiano de Bertrand Russell.

Lo de Michael Martin es otra cosa. En 1991 publicó este Alegato contra el cristianismo que es un texto crítico sereno, sencillo y sistemático. Eso sí, no hay que esperar que las razones aportadas por Martin causen el menor impacto en el cristianismo mainstream. Aqui hablamos más del "Cristianismo de los filósofos" que del "Cristianismo de los creyentes", parafraseando a Pascal. En realidad, tampoco los alegatos de Nietzsche o Russell pasaron de tener un impacto entre el reducido conjunto de los "intelectuales". Esta actitud impermeable del público creyente fué en su día muy bien reflejado por Alvin Plantinga:
El cristiano supondrá, desde luego, que la creencia en Dios es totalmente apropiada y racional; si al aceptar esta creencia no toma como base otras proposiciones, concluirá que para él es básica, y que lo es muy propiamente. Los seguidores de Russell y Madeleyn Murray O'Hare (sic) no estarán, quizá, de acuerdo; pero ¿qué importancia tiene eso? ¿Deberían amoldarse mis criterios o los de la comunidad cristiana a los ejemplos aportados por ellos? Seguro que no. La comunidad cristiana es resopnable de su propio conjunto de ejemplos, no de los que ellos propone.
Seguro que no. La "comunidad cristiana", y la "comunidad islámica", y la "comunidad de seguidores de la cienciología" no deben amoldarse a ningún criterio externo. Al tratar de fundamentar las "creencias básicas", Plantinga está proporcionando el fundamento más cristalino del fanatismo.