20 sept. 2007

Blank slate

Lars Vilks. Vía Spanish Pundit.

El arte no debía decir nada, sugería Malevich. La composición le hubiera encantado a Roland Barthes: el hombre está condenado al lenguaje articulado, especialmente si es musulmán.

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Johan Norberg (Gracias, J.) ha lanzado una campaña por Suecia y la libertad de expresión:

Alrededor de cien compañias suecas han sido amenazadas en páginas islamistas en los últimos días. Páginas yihadistas llaman a los musulamnes para que boicoteen compañias como IKEA, H&M, Ericsson y Electrolux, y en muchos casos para que las ataquen. Esta es la segunda parte de los tiempos malvados. Atacan a gente que no tiene nada que ver con aquello contra lo que luchan, y lo hacen porque desean presionar al gobierno sueco para detener la burla religiosa de artistas como Lars Vilks.

Esto es potencialmente peligroso. Cuando las viñetas danesas de Mahoma fueron publicadas las compañías danesas como Arla fueron dañadas por boicots. Probablemente esto no tuvo efecto sobre el gobierno danés, pero sí lo tuvo sobre el gobierno de otros países. Pudieron ver que si defendían con fuerza la libertad de expresión, sus compañías podían resultar dañadas. Y puesto que los políticos a menudo se preocupan más por los intereses industriales que por los principios democráticos, empezaron a apaciguar a los oponentes de la libre expresión (...)